Gastronomía y cine: placeres que entran por los ojos (parte I)

Para nadie es un secreto que muchas veces comemos con los ojos, es decir, lo que vemos preparado en una mesa muchas veces despierta nuestro interés porque  se ve apetitoso, y si este placer, que es el comer, se mezcla con el encanto de las imágenes cinematográficas, el placer es aun mayor.

La mezcla de estos placeres fue lo que buscó el centro Yamin Gourmet  al invitar a su II Conversatorio, y que giró sobre la representación de la comida, de la cocina como ingrediente fundamental en el hecho cinematográfico,  no como un elemento que permite alimentar a los actores y protagonistas de una película, sino como un protagonista más de la trama.

En esta oportunidad Bernardo Rotundo fue el encargado de moderar esta charla, aunque realmente no hizo mucha falta su participación, porque salvo las alusiones a Gran Cine, organismo del que es director, y de porqué es un adicto al cine, su intervención no fue de gran moderador, ya que los  panelistas eran lo suficientemente versados y autorizados como para darse el pase mutuamente y mantener a la audiencia atenta a tanto conocimiento y buen relato.

Comenzó la tertulia Alfonso Molina, critico de cine con una columna que estuvo en El Nacional por más de 27 años, y que es una respetable fuente de información y formación a la hora de hablar del mundo del séptimo arte.

Entrando en su materia, dijo que había 14 películas que reflejan ese interés del cine por llevar a la gran pantalla el hecho gastronómico  en grande, es decir, sin escatimar esfuerzos a la hora    de preparar platos para la pantalla y de hacer historias que giran alrededor de este suculento tema.

La lista que armó Alfonso Molina para discutir y apreciar en esta ocasión comenzó con:

La Fiesta de Babbette (1987), que, sin contar mucho la historia, nos traslada a una pequeña villa de Dinamarca en el siglo 19, donde viven dos hermanos junto a su nonagenario padre, quien además es el pastor de la iglesia local. Tras su muerte, ambos siguen viviendo en el lugar, a pesar de sus secretos deseos de una vida diferente. Un día llega a su puerta Babette, una refugiada francesa que les pide asilo y termina trabajando para ellos como ama de llaves y cocinera. Será ella quien, a propósito de una celebración, revolucione la casa cocinando una cena imponente y difícil de olvidar.  

La segunda película que mencionó Alfonso Molina fue Como agua para Chocolate (1992), donde a principios del siglo XX, y mientras resuena a lo lejos la furia de la Revolución Mexicana, en una casa de campo vive Tita, una joven mujer cuyo lugar de hija menor la condena a permanecer soltera para cuidar a su autoritaria madre.     La chica acepta resignada, hasta que conoce a Pedro, con quien inicia un fogoso romance secreto. Para estar cerca de ella, él se casa con su hermana Rosura, dando inicio a décadas de desencuentro,  y momentos de realismo mágico.

Como tercera película que tiene el tema gastronómico como protagonista fue mencionada Chocolate (2000),  cuyo argumento gira en torno a un conservador pueblito francés al que llega la misteriosa Vianne, una mujer de armas tomar que abre una chocolatería. Muy pronto queda claro que sus manjares son capaces de causar extraños efectos en quienes los comen, y los poderes locales -que la acusan de bruja y cosas peores- deciden tomar cartas en el asunto.    

Sigue en la lista la cinta Las Mujeres Arriba (1999), que además tiene el honor de ser una película dirigida por una venezolana, Fina Torres, aunque todo el personal es de Brasil y Estados Unidos. Su trama tiene que ver con Isabella, una cocinera de éxito -en Bahía, Brasil-, pero su vida sexual es un desastre: su marido no para de serle infiel. Desesperada, se muda a San Francisco, Estados Unidos, al departamento de su amiga transexual, Mónica. Una vez allí, le hace una ofrenda a Yemanja, la diosa del mar. La diosa, al parecer, le responde de inmediato, porque Isabella es contratada para animar un programa de televisión y su ex marido acaba de llegar a la ciudad todo arrepentido.

La quinta película de la lista mencionada por Molina fue Vatel (2000) que, en medio de intrigas palaciegas en la francia de Luis XIV, nos narra la historia de Vatel, un experto cocinero al servicio del príncipe de Condé, y quien agasajó con sus artes al conocido como rey Sol para ganar su favor para el decaído príncipe. Invitada la corte al completo al castillo de Condé, el fiel sirviente no sólo dispensará con grandes fiestas y espléndidas comidas los placeres de los nobles y el rey, sino que también se verá él mismo favorecido por los deseos de una de las nobles más bellas y mejor situadas, Anne de Montausier, por la que rivalizan el ambicioso marqués de Lauzun e incluso el mismísimo rey.

En sexto lugar de esta interesante sucesión de cintas fílmicas con el denominador común de estar relacionadas directamente con el arte culinario se ubicó la producción alemana Deliciosa Marta (2002), y es que para Marta toda su vida es su trabajo como jefa de cocina de un restaurante francés. Los compromisos no van con ella, pero todo cambia cuando tiene que hacerse cargo de su sobrina y aparece Mario, un cocinero italiano que empieza a trabajar en el restaurante donde ella trabaja.

Cambiando un poco el eje central de la lista, donde hasta ahora la cocina era la reina, Molina nos incluyó a la mitad de la lista la película Sideways, o Entre Copas (2004), que nos cuenta que para celebrar la última semana de soltería de su mejor amigo, el profesor y experto en vino Miles Raymond organiza un viaje por la zona viñatera de California. Su plan es beber, comer y jugar golf, pero el compinche busca algo más: un último romance antes de la boda.

En la segunda parte de esta extensa, aunque no tan larga si se toma en cuenta la cantidad de  películas que se filman al año, apareció una de dibujos animados, que no es otra que Ratatouille (2007) que nos presenta a Remy, quien sueña con ser chef, ama los sabores y olores de los alimentos refinados y además vive a pocos metros de uno de los restaurantes más prestigiosos de París. El problema es que Remy es una rata, y su obsesión por la comida de lujo le está metiendo en problemas no sólo con los cocineros del lugar sino con su propia familia, que no entiende por qué no se conforma con devorar basura y desechos como todas las ratas.

 Integra la lista una película brasileña que lleva por título Estómago (2008) que gira sobre la vida de Raimundo Nonato, quien  llega a la gran ciudad con la esperanza de conseguir una vida que le permita, en el mismo día, comer y cenar. Consigue trabajo en un bar y allí descubre su talento innato para la cocina y, con sus coxinhas, transforma el lugar en un local de éxito. Giovanni, dueño de un conocido restaurante italiano, intuye las dotes de cocinero de Nonato y cambia su vida al contratarlo como ayudante de cocina. Así se inicia para Nonato el descubrimiento de la cocina italiana, de las recetas, los sabores y, cómo no, del vino.

En el  duodécimo lugar de la lista de películas referidas al tema gastronómico se ubicó A mi me gusta (2008), única producción venezolana que ha tenido como escenario la cocina, y que nos cuenta las aventuras y desventuras  de Margarita, una chef venezolana que busca hacerse famosa en Londres, pero que debe regresar con las tablas en la cabeza.  Una vez en el país, Margarita se topará con su admirado ídolo, el chef británico Paul Welsare, quien no es como se lo había imaginado, sino todo lo contrario: un arrogante insoportable.

En el próximo lugar Alfonso Molina colocó la película Bottle Shock (2008), o guerra de los vinos, segunda de la lista donde es el vino el protagonista, y que explora el nacimiento de la industria vinícola en Napa California y el triunfo de los vinos de esa región frente a los vinos franceses en las degustaciones de 1976 en Paris.

La última película gastronómica de esta lista fue  Julie & Julia  (2009)   que nos muestra un paralelismo entre nuestra época, con una joven bloggera llamada Julie Powell que decide cocinar todas las recetas del famoso libro de cocina de Julia Child. La película nos muestra sus vidas en paralelo, ambas con sus propios desafíos y sinsabores. Todo rodeado por algunas de las recetas más complejas y ambiciosas jamás vistas en el drama femenino.

 

Esta lista nos preparó para una segunda parte llena de otro tipo de imágenes, con unas historias de Rodolfo Izaguirre que ameritan un espacio propio por lo intensas y descriptivas, y que serán objeto de mi visión personal en otro apartado. Por ahora, sirva esta reseña para que Yamin Gourmet siga adelante con esta iniciativa de acercarnos al mundo de la gastronomía, que al final es una excusa para encontrarnos conversar, beber vino y comer, y es que ¿acaso existe mayor placer que esto?, algunos dirán que sí, pero eso es tema de otro blog.

 

 

 

 

 

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