‘La Piel en Llamas’ cuando el teatro es más audiovisual

          En el marco del Ciclo de Lecturas de Teatro Catalán Contemporáneo, que presentan la compañía Teatro Forte y el Taller Experimental de Teatro (TET), con el apoyo de Cultura Chacao, la Embajada de España y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), se llevó  a cabo la dramatización del texto de la obra “La piel en llamas” de Guillem Clua, en la Sala Cabrujas de Los Palos Grandes.

            La obra, dirigida en este caso por Vladimir Vera,  gira en torno a cuatro únicos personajes que dialogan entre sí: Salomón, fotógrafo premiado por la captura de la imagen de una niña en el aire con la piel en llamas; Hannah, la reportera del único diario sobreviviente en un país en descomposición; Brown, un hombre de estado; e Ida, una habitante vejada que representa el más débil eslabón de la cadena social.

           Las acciones se realizan casi simultáneamente, aunque no con relación cronológica, y que se unen mediante el texto leído por un narrador que, además, nos crea el ambiente, tanto físico como emocional en cada escena. Se podría decir que  las escenas
son absurdos, y que no tienen lógica entre sí. La pieza al final, nos revela cuan unidas están las dos historias, y cómo la una no existiría sin la otra.

            Lamentablemente, la lectura dramatizada de este texto le quita toda la riqueza audiovisual que posee la obra, al verse imposibilitada a recrear, solamente con la lectura del narrador, todo el horror que vivió el fotógrafo, y toda la humillación que debe sufrir  Ida en manos de un despiadado Brown,

             La puesta en escena es, por tanto, limitada – en ningún momento se diría que es mala,  porque imposibilita al espectador experimentar lo que el autor debe haber querido transmitir en quienes ven la obra.

          Guillem Clua, es licenciado en Periodismo, e inició su formación teatral en la London Guidall University en 1994. A partir del año 2000 se vinculó con el Obrador de la Sala Beckett, donde cursó múltiples seminarios. En su primer texto,  Invisibles, obtiene el Premi de Teatre Ciutat d’Alcoi 2002, el mismo año que adapta Muerte en Venecia de Thomas Mann (Sala Muntaner).

En 2004, La Piel en Llamas obtiene el Premi Alcoi por segunda vez y el Premio de la Crítica al mejor Texto del 2005.  La versión en inglés se estrena en siete ciudades de los EUA. En 2006, Clua se traslada a Nueva York, donde presenta Gust de cendra. Seguidamente escribe Marburg, que estrena en el Teatre Nacional de Catalunya en 2010. Su última obra, Killer, un thriller musical, se presentará en Tarragona (Sala Trono) esta temporada. Como guionista destaca la serie El cor de la ciutat, de la que es director argumental del 2005 al 2008.

           Actualmente escribe para la serie Fills i Germans y prepara la versión cinematográfica del bestseller La mala mujer, de Marc Pastor.

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