“Por Tí Sería Capaz de Matar”, violencia a cuatro voces

 

Una atmósfera de erotismo, de olor a penal, de violencia es lo primero que nos acerca al montaje “Por Tí Sería Capaz de Matar”, una obra escrita y dirigida por Rubén León,  basada en El Beso de la Mujer Araña, de Manuel Puig.

Lejos queda la imagen de Sonia Braga, máxima figura femenina de “El Beso de la Mujer Araña” en su versión cinematográfica, para dar paso, en este montje, a una silueta escultural y desnuda que forma parte de la narración de  Alberto Molina, interpretado por David Villegas / Susana López, quien noche a noche, en el infierno que es una cárcel política, atrae a su telaraña a su compañero de celda Valentín Flores, interpretado por Luis Domingo González / Daylin Valdivieso, a fin de sacarle datos, confidencias de las que todo régimen quiere tener de sus enemigos.

Hasta aquí la obra tiene una innegable semejanza con la pieza de Puig, pero Rubén León le imprime su sello al desdoblar los personajes principales en símiles femeninos, que incluso llegan en muchos momentos a decir los textos de los protagonistas masculinos, como queriendo decir que la violencia no es solo de un género, sino que todos, y aquí está lo grave del asunto, hombres o mujeres, pueden ser torturados  – física y psicológicamente – por el que tiene el Poder.

Incluso el poder no solo es masculino, sino que el principal torturador, en esta pieza, es interpretado por una mujer,  por Keisbel Silva, con una gran carga de odio en su rostro y que al igual que veja a Molina, lo hace con su Alter Ego femenino, por lo que lo único verdaderamente democrático en regímenes de fuerza es la tortura.

La historia: Alberto Molina, un reo homosexual, es sentenciado a prisión, pero sus captores los sobornan a fin de lograr información de su compañero de celda Valentín Flores, preso político, quien recientemente detonó una bomba, que cobró  la vida del Ministro de Justicia. Molina, esperanzado por lograr su libertad, envuelve a su víctima, utilizando la narración diaria de una película, logrando que Flores aflore sus puntos de vista, y principalmente su posición, así como quiénes son sus aliados en la lucha contra el régimen.

Como dije antes, hasta aquí la similitud con la obra base, porque Molina es arropado por el sentimiento de amor, en una hermosa escena de homosexualismo, lesbianismo, con una atmosfera y música que hace ver toda la escena como un acto natural, sin importar dónde es realizado, por eso lo de la violencia a cuatro voces, pero la traición está hecha; Valentín Flores debe morir y Molina sale en libertad, para regresar y ver el fruto de sus acciones, con un clímax  totalmente teatral y visual, que no deja dudas del final de la obra.

El montaje es una producción de la Asociación Cultural URBE y el Teatro San Martín de Caracas. Los temas musicales originales de Kreils García. y el baile a lo Carmen Miranda son otro aspecto a disfrutar de esta pieza, que lo animan a uno a seguir viendo las propuestas teatrales que hay en Caracas. 

 PD. Las fotos son del facebook de David Villegas

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Una respuesta

  1. ¡Gracias! esta fenomenal… Que buena lectura.

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