Madre hay una sola y Aura Rivas las reúne a todas

En lo que he bautizado como un monólogo acompañado, Aura Rivas demuestra, en este montaje, porqué es una SEÑORA, así con mayúsculas, de la actuación.

La obra Arráncame la vida fue escrita hace 16 años, por Elio Palencia, para esta actriz, y a finales de junio fue repuesta en la sala Doris Wells, de la Fundación  Casa del Artista, con la dirección del MAESTRO Román Chalbaud, también en mayúsculas,  porque al igual que cuando me refiero a José Ignacio Cabrujas lo hago en esos términos, al mencionar a Chalbaud hay que hacerlo de igual manera.

Arráncame la vida es una obra que muestra a dos personajes, una madre y su hijo, y cómo una enfermedad, SIDA en este caso, puede afectar no sólo la salud física de una persona, sino influir en todos los ámbitos de su vida y de quienes lo rodean.  Aura Rivas interpreta a Nubia Linares, una maestra jubilada que un día recibe la visita de su hijo Andrés, un artista  que vive en la capital. Lo que se inicia como una situación feliz pronto se transforma en una situación que la lleva a enfrentarse a la intolerancia de sus coterráneos ante lo desconocido, al mismo tiempo que debe enfrentarse ante la perspectiva de la inminente muerte de su hijo. Toda esta situación resume lo que las madres hacen, y hasta dejan de hacer, por amor a los hijos.    

Hablar de la actuación de Aura Rivas daría para escribir páginas enteras, pero haré referencia a dos pasajes de la obra. Uno, cuando Nubia Flores compra frutas y trata de que su hijo Andrés las coma, por aquello de la necesidad de tener vitaminas en su cuerpo. Esa escena refleja  una intensidad, un contenerse mientras el hijo no quiere comer fruta, quiere morir y, peor aún, que la madre lo ayude, y ella, en su amor, busca aliviar las penas del hijo contándole cuentos del pueblo, para no caer en la desesperación.

La otra escena, muy bien escrita para alguien como Aura Rivas, es cuando la maestra Flores acepta el reconocimiento por años prestados a la docencia. El aplomo de esa mujer, que debe enfrentar  el rechazo de la colectividad, por su hijo, y que ha sido víctima de la intolerancia hacia su persona y su casa, demuestra un carácter pedagógico, y en medio de una situación tan tensa, logra sacar risas entre los espectadores, al seguir aleccionando a los niños, jóvenes y adultos, sobre la necesidad de escribir bien, así sean insultos contra ella y Andrés.

Comencé diciendo que esta obra es un monólogo acompañado, término que utilizo porque sé que a Elio Palencia no le gusta escribir monólogos, y no se puede dejar  de mencionar a Frank Silva, que aunque no tiene mucho texto en la obra, su presencia es importante para el desarrollo de la trama. Destaco una escena de Silva, la llegada al Hospital cuando se entera que su pareja está internada, porque el texto refleja esa angustia  y ese decir incoherencias de alguien asustando  cuando va a pedir información sobre un ser querido a un centro asistencial.

Ese torbellino de texto que dice el personaje Andrés, se asemeja mucho a la forma en que se dice el parlamento en la obra Paisaje sin casas, del catalán Pablo Ley,  Premio Marqués de Bradomín en 1990, referencia que hago porque Palencia también recibió ese mismo premio, en 1993.

El montaje de Chalbaud en  Arráncame la vida es limpio, bien resuelto, sin grandes decorados, para darle al texto y a las actuaciones el peso en escena. Mi única crítica a la obra es la utilización de las llamadas telefónicas en off, particularmente no vi que le aportara nada al montaje, o al menos esa es mi Visión Particular.

Aún cuando para mí, esas llamadas en off no le aportaban mayor drama al montaje, admito  que el comentario que más bajo hace José Flores tiene sentido, y así lo reconozco, porque para él “tienen mucho que ver en la obra, nos hacen entender que la enfermedad aparte de hacerte daño fisico, te crea un sin fin de problemas, dudas, miedos, verguenza, y es en las llamadas donde se nota que el paciente deja de lado su vida social, sus amistades, en este caso compadres se compadecen y quieren brindar apoyo emocional pero él se enfrasca en sus problemas y su deseo de morir, a mi me parece que es el mensaje que se quiere dar con las llamadas”.

PD: las fotos son recopilaciones de Internet, el día de la función no lleve mi cámara.

 

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3 comentarios

  1. Hola Francisco, muy buena tu crìtica y bastante completa, estoy de acuerdo con casi todo, tambien estube en la sala Doris Wells de la casa del Artista el dia que presentaron la obra, por cierto, Dia del Teatro tambien, me agrado la puesta en escena, y como comentario particular, sin ser critico como tu, creo que lo de las llamadas en OFF, tienen mucho que ver en la obra, nos hacen entender que la enfermedad aparte de hacerte daño fisico, te crea un sin fin de problemas, dudas, miedos, verguenza, y es en las llamadas donde se nota que el paciente deja de lado su vida social, sus amistades en este caso compadres, se compadecen y quieren brindar apoyo emocional pero èl se enfrasca en sus problemas y su deseo de morir, a mi me parece que es el mensaje que se quiere dar con las llamadas, gracias.

    • Aún cuando para mi esas llamadas en off no le aportaban mayor drama al montaje, admito que el comentario de José Flores tiene sentido, y así lo acabo de incluir en la reseña. Nunca quiero saber más que nadie de nada, solamente doy mi Visión Particular de las cosas, este es una espacio para que opinen, a favor y en contra. Todos son Bienvenidos

  2. […] Sobre “Arráncame la vida” de Elio Palencia, en México. […]

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