Cualquier cosa, pero “Mira Marico” jamás

A mis 45 años, y a diferencia de lo que muchos creerían, soy un hombre de mente abierta

          Estoy consciente de que los tiempos cambian y por eso uno debe modernizarse, que lo que vivieron nuestros padres en poco o nada se asemeja a lo que nos tocó y nos toca vivir a diario, y que todo eso será poco o nada semejante a lo que vivirán las generaciones futuras.

          Pero de ahí a ver con buenos ojos que una adolescente, que no debía pasar de los 18 años, en la feria de comida le diga al muchacho, novio, amigo, como sea, “Mira Marico” – como si se tratase de dos amigotes que beben en una cervecería – jamás.

           Creo en la liberación femenina, de hecho soy propulsor de ello. Creo que las mujeres deben ganar igual o más que los hombres si hacen un trabajo similar, y hay que reconocerlo, en algunos casos lo hacen mejor.

          Creo que la mujer debe tener su propia fuente de ingresos y no depender de un hombre, novio, amigo, marido, o novia, esposa, porque también creo que las féminas deben decidir con quién estar.

           Pero que una joven, con blackberry en mano, en una feria de comida de un centro comercial le diga al muchacho con el que habla en la misma masa “Mira Marico”, jamás.

           Estoy convencido que a las mujeres ni con el pétalo de una rosa, que ellas deben y tienen todo el derecho a escoger su sexualidad, a decidir si son o no madres, si quieren tener uno o quince niños.

           Creo que, como decía  Cherry Navarro, una pareja tomada de la mano, una madre que amamanta, un caballero que retira de la silla para que la dama se siente o que él le abra la puerta del carro son cosas que nos hacen olvidar lo absurdo de este mundo

           Pero que una joven,  que no pase de 18 años, blacberry en mano, y con los pies montados en la silla cercana le diga a su interlocutor masculino “Mira Marico”, jamás.

            No hay nada más venezolano que piropear a una dama en la calle. Decirle una frase ingeniosa cargada de belleza, dulzura, sexualidad, a una mujer que además sabe, porque siempre lo saben, que tiene con qué al caminar.

             Creo que la mujer debe vestirse como le dé la gana, usar lo que a ella le parezca bien usar, sin que eso sea motivo de violencia sexual o verbal.

             Pero que una joven en una feria de comida rápida en un centro comercial le diga  al único hombre que la acompaña en la mesa “Mira Marico”, como si se tratara de dos amigotes en la barra de un bar, jamás.

            Me quedé con mi jamás, porque quise evitar que si se me ocurría hacer algún reclamo a la joven del blackberry y los pies montados en la silla, el joven acompañante no entendiera mi reclamo y se portara como el caballero de la radiante armadura y fuera yo  el que pagara por meterme donde no debía.

           Al fin y al cabo, ellos no iban a entender mi Visión Particular de las mujeres y su liberación.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: