Memoria voyerista de la ciudad

Sensación de estar cercado, de una ciudad con barras, corrales, estructuras que limitan y una angustia del ser, de la necesidad de libertad y hasta de escapar, todo esto es lo que a primera vista nos ofrece Cuarentena, exposición fotográfica digital de Dalia Ferreira, que se inauguró en la Galería Arteachorros, de Caracas

Un lenguaje fotográfico digital intervenido es lo que nos muestra esta comunicadora social, egresada de la Universidad Católica Andrés Bello y con quien estudié en esa época, que permite al espectador observar su punto de vista sobre una ciudad como Caracas, donde las vallas publicitarias, la arquitectura en punta, con elevados obeliscos que nos encierran y aprisionan.

Para mí, el cuadro fotográfico más representativo es el mosaico amarillo que refleja un edificio con sus ventanas y todo el micro mundo que se puede encontrar en cualquier estructura habitacional. Basta ver a lo que pasa a nuestro alrededor, e incluso en el propio círculo interno, para darnos cuenta que tan parecidos somos.

La fotografía digital intervenida a la que hago referencia y que esta sobre estas líneas, es como un gran juego de memoria, que, al dejar al descubierto cada espacio, revela una angustia,  un micro cosmos  que nos invita a observa, ver, y ser parte de lo que allí sucede.

Las imágenes que se repiten en algunos apartamentos fotografiados,  y de allí que se asemeje al juego de memoria, es el reflejo de esa búsqueda existencial que sentimos todos en algún momento de nuestra vida y que como espectadores de la obra de Dalia Ferreira vemos en sus fotografías digitales.

Desde  los tiempos de la UCAB ya Dalia Ferreira tenía esa inquietud por el ser humano, por su destino y eso se veía en trabajos del casi extinto súper 8 donde mostraba, entre otras cosas, la crisis existencial que provocaba realizar un noticiero de televisión, con una memorable escena final con los locutores haciendo los movimientos de los tres monos famosos “no veo, no hablo, no oigo”, o en una aproximación  futurista sobre la creación de los nuevos seres humanos, al estilo de Frankenstein, donde el último humano en la tierra tiene que buscar partes de otros humanos para crear nueva vida, en un planeta desolado por una guerra nuclear.  

En Cuarentena podemos ver cómo Caracas se transforma, bajo la óptica de la artista, que no deja de lado su pasión periodística, para reinterpretar a la ciudad y sus símbolos.

Otras piezas de esta muestra van al detalle de la angustia, a los rostros de miedo, soledad, necesidad de escapar del concreto poco amigable en el que se ha convertido Caracas y, lamentablemente, otras ciudades, porque ni siquiera en eso, de cercar a las personas y sus almas, hemos sido capaces de ser originales.

Alambres de púas, ventanas con rejas, altos muros, son una pequeña muestra de cómo Caracas, otrora ciudad de los Techos Rojos, ha convertido a quienes en ella habitan, o habitamos, en seres que pareciéramos estar en Cuarentena, y estamos encerrados como aquellos zoombies de Resident Evil, pero aquello era solamente una ficción, mientras que la que es expuesta por Dalia Ferreira es la con cruda e intervenida realidad, o al menos esa es mi Visión Particular de esta muestra fotográfica  

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