Buscando a Míster McKee

 

 

No me canso de repetir que escribir no es una tarea fácil y escribir para  la industria cinematográfica y de televisión es menos fácil aún, porque ese es un mundo  que asciende a miles de millones de dólares.

En Venezuela todos los años se estrenan películas, novelas, series locales de televisión; los últimos años se han filmado varias producciones y se han exportado cientos de horas de programación.  Superamos en buena medida los problemas técnicos (principalmente de audio) que caracterizaban – de manera negativa – a las cintas venezolanas.

El reto ahora es distinto: Contar bien nuestras historias,  pero ¿cómo contamos grandes historias?

Durante 4 días, del próximo 10 al 13 de Marzo del 2011, Robert McKee estará en Colombia con el objetivo de estimular a los creadores, de ofrecerles herramientas, principios y recursos que les permitan construir personajes, universos e historias que promuevan la calidad de las narraciones para el cine, la televisión y la literatura.

Muchos se preguntarán ¿quién es Robert McKee?, y les cuento que de acuerdo a la investigación hecha, es hoy por hoy el profesor de guión más importante del mundo y sus alumnos han ganado numerosos reconocimientos internacionales.

McKee  nació en 1941 y se crió en Clawson, un suburbio al norte de Detroit. Fue caddie de golf desde los doce años, y ganó una beca Evans (dada a los caddies) de la Universidad de Michigan. Le gustaba la idea de tener una carrera como dentista, debido al tiempo libre para jugar al golf que parecía prometer, pero, después de haber recibido un papel en una obra de teatro estudiantil, decidió especializarse en inglés. Tomó una maestría en teatro, y fue alumno del fallecido Kenneth Rowe, quien también enseñó a Arthur Miller. McKee se convirtió en un actor de teatro y un director, en primer lugar en Michigan, luego en Londres y, a continuación, en los años sesenta, en Nueva York,  esto de acuerdo a la biografía que se puede ver en http://www.mckeestorycolombia.com/mckee. En la década del 70 fue analista de historias para la NBC y United Artists y empezó a trabajar en la enseñanza en San Diego State University. Escribió varios guiones de largometraje y dirigió series para televisión y cortometrajes.

En América Latina, Robert McKee se ha presentado 4 veces. En Santiago de Chile en el 2009 con el seminario STORY, que se ha establecido hasta ahora como un record de asistentes y posteriormente en el 2010 con el Seminario “Género” en Santiago de Chile que fue un éxito rotundo para los chilenos. En Octubre de 2009 ofreció su seminario principal en Buenos Aires y en Mayo de 2010 lo hizo en Sao Paulo, Brasil.  Es el autor del libro El Guión: sustancia, estructura, estilo y principios de la escritura de guiones. La versión original en inglés se titula “Story: Substance, Structure, Style and Principles of Screenwriting”. Su libro es considerado por muchos guionistas del mundo una fuente de inspiración. El libro no trata aspectos “mecánicos” de la técnica narrativa como la trama o los diálogos tratados uno a uno. Por el contrario, el libro de McKee examina la estructura narrativa de una obra y lo que hace buena o mala a una historia. Este enfoque puede funcionar como un análisis de cualquier otro género narrativo, ya sean guiones, obras de teatro, literatura e incluso puede abarcar obras documentales o de otro tipo que “cuenten una historia”.

 

La próxima pregunta es:

¿Cómo se llega de Venezuela a Colombia para participar en este seminario?

La Asociación Nacional de Autores Cinematográficos, ANAC, está promoviendo la asistencia a este evento y trabajaba con los organizadores buscando alternativas que permitan la asistencia de profesionales, estudiantes y profesores del medio audiovisual venezolano.

Para mayor información (si les entró el gusanito de la curiosidad) pueden acudir a la CALLE MADRID c/Av. TRIESTE Edif. YOLANDA 3OO4 PISO1 OFC.02- LA CALIFORNIA SUR, o escribir a anactalleres@gmail.com, infoanac1@gmail.com, o mejor aún, pueden llamar al 0212-8883586 (en horario de 10 a.m. a 4:30 p.m.)

Robert McKee también ha sido contratado para enseñar a CEOs de múltiples compañías (Pixar, Disney, Paramount, Microsoft) alrededor del mundo sobre las virtudes comerciales de contar una convincente historia de la vida de una corporación. Parece interesante, o al menos esa es mi Visión Particular.

 

Para conocer un poco más de Robert McKee dejo el siguiente video

 

Un Road movie que cuenta la historia de un viaje personal

Un chico de 13 años abandona su hogar, buscando su historia. Hace 10 años el deslave le arrebató a su madre.  Ahora él cree que la puede encontrar.

Esta es, en líneas generales, la sinopsis de la película de Marité Ugás, “El chico que miente”, que será la primera venezolana en llegar a las salas el año entrante, cuando se estrene con 17 copias el 28 de Enero, coincidiendo con los 114 años de la llegada del séptimo arte al país.

Sin embargo, la convocatoria hecha por el equipo de la película al restaurante La Guayaba Verde  no era para ver en preestreno está cinta, sino para que conociéramos cómo fue ese  “road movie”, o detrás de cámara, tomando en cuenta que “El Chico que Miente” fue filmada mayoritariamente en escenarios naturales de los estados de Aragua, Vargas y Falcón.

La presentación del detrás de cámara estuvo a cargo de Mariana Rondón, productora de la película dirigida por Ugás, y también directora de este “road movie”, que nos permite conocer lo que pasó el equipo de filmación para plasmar la visión de la directora de la cinta. La importancia de este material, es que le da rostro y voz  a quienes están detrás de las cámaras, de la producción, del vestuario, y de otros departamentos vitales para concretar el proyecto fílmico, pero que no siempre se llegan a conocer, salvo en los casos de los directores, productores, y a veces el director de fotografía y el compositor musical.  

El equipo de rodaje acompaña a los actores, en lo que parece ser un largo camino frente a un mundo que vale la pena seguir descubriendo. Con entrevistas, vicisitudes, anécdotas, los pormenores con los actores, muchos de ellos de las propias zonas de filmación y sin experiencia frete a una cámara, forman parte de este video que también cuenta el impacto que vivieron tanto actores como el personal técnico al revivir y experimentar en la zona de deslave, que aunque han pasado 11 años, las cicatrices están vivas aún.

La presentación del detrás de cámara, muy concurrido por cierto, además que el local es pequeño, estuvo acompañada de la entrega de un calendario del año 2011, con imágenes de la cinta, y que, busca contar el “viaje común, el del rodaje y el de la ficción. Se inicia en los paisajes agrietados de Vargas, donde sucedió el deslave de 1999 que dejó una cicatriz en el país. El CHICO abandona los edificios derruidos donde hasta ahora vivió e inicia su viaje por la costa. Para sobrevivir, seduce a los otros, reinventando una y otra vez su propia historia en aquella tragedia. Detrás de Cámaras, el equipo se prepara para el “Road Movie” que le irá revelando el camino a seguir”, se lee en el calendario, a manera de introducción.

El personaje principal de “El chico que miente” fue asumido por Iker Fernández, quien debutó como actor, acompañado por Laureano Olivarez (“Postales de Leningrado”, “Oro Diablo, La Hora Cero), Beto Benites (“Hermano”), Beatriz Vázquez, Gladys Prince, Francisco Denis, Dimas González, María Fernanda Ferro, entre otros.  Escrita a cuatro manos por Ugás y su habitual colaboradora Mariana Rondón (juntas hicieron “Postales de Leningrado” y “A la medianoche y media”), “El chico que miente”, afirma su realizadora, podría recordar al deslave de Vargas de 1999, aunque éste no aparece propiamente en la cinta. “Todos tienen su cuento del deslave, todos tiene un cuento sobre ese momento. Como cuando el hombre llegó a la luna… cuando cayeron las torres gemelas. El antes y el después. Pero en especial,  todos tienen su  cuento sobre lo que estaban haciendo en ese instante. La película no se va a centrar en revivir escenas de dolor, si no que de alguna manera activará la memoria emotiva de los venezolanos, sobre un hecho que cada quien ha vivido de una manera diferente”, sostiene.

El detrás de cámara de “El Chico que miente” es un abre boca para lo que será la exhibición de la cinta, algo similar – y hasta con el mismo tema de trasfondo – está haciendo Frank  Spano con Hora menos -, por lo que quién sabe si está será una nueva manera para atrapar a los espectadores. 

Este no es el momento de hacer el análisis de la cinta, ya que lo presentado esa noche fue lo mejor  y anecdótico de lo que sucedió en la filmación. Tiempo para comentar “El Chico que miente” habrá, o, al menos, esa es mi Visión Particular.

¿Era necesaria Muerte en Alto Contraste?

Para que una publicidad sea efectiva debe satisfacer la premisa básica que sustente su mensaje. Esta teorización viene al caso por la campaña de merchandising que precedió a Muerte en Alto Contraste, la película más reciente de César Bolívar.

Antes del estreno de la cinta, por todas partes podía verse y oírse, en Programas de Radio, TV y en afiches promocionales como se vendía la imagen de Norelys Rodríguez en su debut protagónico, a lo que yo diría que si  bien es cierto que es la primera aparición de ella en el cine, decir protagónico es como algo exagerado.

Partiendo de la historia, Muerte en alto Contraste se centra en las acciones de Gabriel,  un policía élite con un pasado familiar y una meta: La Venganza. Paralelamente, está la trama de Grillo, un periodista de sucesos,  que se las ingenia para estar en el sitio de los acontecimientos, incluso antes que llegue la policía y con el anhelo, como todos comunicador, de encontrar la historia  que le de la fama y fortuna que tanto desea.

Para interpretar a esta dupla policía – periodista César Bolívar seleccionó a Erich Wildpret, tal vez el mejor actor que en la actualidad tiene el cine venezolano, por la versatilidad al interpretar distintos roles, y a Juan Manuel Laguardia, quien en algunos momentos recuerda con su actuación a otra película de César Bolívar: Domingo de Resurrección (1982),  que al igual que ahora, hacía pareja de Carmen Julia Álvarez.

Acompañan a  Wildpret y a Laguardia actores como Julio Alcázar, el fallecido Juan Manuel Montesinos (1950 – 2009), así como la ya nombrada Carmen Julia Álvarez, Luigi Sciamanna, en una caracterización interesante como el matón de turno que merece elogios, y Dimas González, quien luce en su papel de Santero, junto a pequeñas participaciones de Alberto Alifa, Nohely Arteaga, Manuelita Zelwer, y Loly Sánchez.

El debut de Norelys Rodríguez, quien interpreta a Raquel, fue precedido de una extensa campaña de promoción, ya explicado al principio, que nos vendió a la novel actriz  como una psicóloga con vocación de trabajo social, y que dirige una Fundación de ayuda al menor. Debo decir que salvo una escena donde ella acaricia el rostro de una niña pequeña en lo que parece ser el final de una terapia de grupo, la sensibilidad como profesional de la psicología no se ve en ninguna parte y la mencionada Fundación no pasa de un pequeño cartel en la puerta de su oficina, dentro de lo que parece más bien una escuela privada.  Lo de la Fundación sirve para otras cosas en la trama.

Sobre la relación amorosa entre Gabriel y Raquel es un añadido o excusa para poder ver la figura de la modelo y mostrar cierta sensibilidad humana, además del ansia de venganza, en el personaje principal. Sin embargo, si uno elimina esta relación y el personaje de la psicóloga, la trama poco o nada cambiará, así que es difícil creer que se está en presencia de un debut protagónico, lo que sí esperamos es que Norelys Rodríguez  pueda tener mayor figuración en el cine nacional, más allá de su incuestionable belleza física.

Entrando en otra materia, en el de la dirección, se menciona que  Bolívar propone un film de corte clásico, que logra captar la atención del público, yo diría que es demasiado clásica su aproximación a este cine de acción, o demasiado vista, la escena de los perrocalenteros recuerda mucho a la misma situación en Homicidio Culposo (1984 siendo la película más taquillera  para su época), así como algunas acciones policiales recuerdan otra cinta de Bolívar, me refiero a Colt Comando (1986), junto al uso ¿y abuso? de los primero planos, además de varios desenfoques ¿intencionales, problemas de la sala, problemas en mis ojos?, dan una sensación de película de vieja escuela, aquella que caracterizó el cine nacional durante los años 80, y que hoy en día se considera como etapa superada; por lo que habría que preguntarse, como abogado del Diablo ¿hace falta este tipo de cine, o ya la cinematografía nacional estaba encaminada hacia otros niveles?  

El guión, producto de las mentes de José Antonio Varela, José Luis Varela y César Bolívar, tiene momentos interesantes, hasta el título llama la atención, aunque creo que la historia de Grillo pudo ser más explotada, sacarle más jugo, porque ahí radica lo interesante de la trama, la otra, la que se refiere a la venganza de Gabriel, está  un tanto visto ya, mientras que la del periodista era mucho más interesante.

Muchas veces he aclarado que no uso referencias de otros, ni comentarios que no me son propios, pero aquí haré una salvedad para  copiar textualmente la opinión de Alfonso Molina sobre lo que para él es una de las debilidades de esta cinta “La otra —y más importante— es el asesinato de los padres de Gabriel a finales de los años ochenta. En esa época,  no había guerrillas en Venezuela y los líderes de la izquierda radical —como Douglas Bravo, Julio Escalona o David Nieves— se habían ido incorporando a la vida política legal. Tampoco el dilema era entre la democracia y la subversión izquierdista, como declara uno de los personajes. El sistema democrático de esa época no estaba amenazado por la guerrilla sino por los propios errores de la vieja élite política en el poder, bastante miope como demostró la historia. Sólo el 4 de febrero de 1992, con el primer intento de golpe de Estado impulsado por Hugo Chávez, se atentó contra la democracia. Después ya sabemos lo que pasó. Esta imprecisión histórica —llamémosla así— pareciera responder más a una necesidad dramática del guión que a una situación histórica veraz. Sólo logro recordar la masacre de Cantaura, en octubre de 1982, bajo el gobierno de Luis Herrera Campíns, y la de El Amparo, también en octubre pero de 1988, bajo el gobierno de Jaime Lusinchi, pero éstas tienen características diferentes, terribles y muy extrañas”. Así lo publicó Molina, lo demás son interpretaciones de cada quien.

Muerte en Alto Contraste es triunfadora del Festival del Cine Venezolano de Mérida de 2009, obtuvo los premios a la dirección de César Bolívar (compartido con Eduardo Barberena por Cheita, una casa para maita), a Erich Wildpret como actor principal, a Johnny Febles por la fotografía y a Julio César Bolívar y Jonathan Pellicer por el montaje.

Nunca he estado, ni estaré, en contra del cine nacional, creo que es un esfuerzo titánico en un país donde hacer cine es cada vez más complicado, difícil, caro de producir, y víctima de los vaivenes de la política de turno, aunque afortunadamente esto último pareciera que está cabiando gracias a los aportes de diversos sectores por tener un “pote” de dinero que permita financiar la actividad sin depender del Estado, pero sí creo necesario que quienes vamos al cine y pagamos nuestra entrada, debemos  tener  voz en las cosas que se hacen y la  manera que se hacen, o al menos, esa es mi Visión Particular.

¿Hora cero para nuevos actores y películas?

La crisis de la salud en los años 90,  o al menos una de esas, que obligó a los médicos a declararse en huelga de brazos caídos, sirve de escenario para que Diego Velasco, director delcorto Cédl Ciudadano,  nos ofrezca su concepto de película de acción, donde se mezcla drama, comedia, intriga y una buena dosis de realidad social,  y que lleva por título Hora Cero

La Parca, interpretado  por Zapata 666, es un sicario que en medio de esa confusión por la crisis asistencial se ve obligado a secuestrar una clínica privada de clase media para salvar a alguien que, al principio, desconocemos su relación con el protagonista, y que no es otra que Ladydi, interpretada por Amanda Key.

 Antes de seguir en la historia, llegar a la clínica privada ha costado la vida de más de un guardia y varios policías, el robo de más de un vehículo,  unas persecuciones en carro y en moto dignas de cualquier película extranjera de gran presupuesto, y el suspenso de saber cómo llegamos a esta situación que no está clara.

No tardan en llegar policías y medios de comunicación a la clínica, cualquier recuerdo con los sucesos de San Román parece no ser tan casualidad, ya que hay muchas referencias a aquella situación policial, y ahí comienza la negociación para lograr rescatar a los rehenes que están dentro de la clínica y captura a los secuestradores. Porque La Parca logra, en su camino a la clínica, orquestar la llegada, casi milimétrica, de toda su banda para que lo apoyen en su aventura, con la promesa de que se podrán llevar lo que tomen de los rehenes. 

Al estilo de la película Jhonny Q, protagonizada por Denzel Washington, pero con sus obvias diferencias, más de presupuesto que de calidad, Hora Cero nos lleva por el mundo de la decepción médica, por los laberintos de la política corrupta que busca salir beneficiada en un río revuelto, así como nos pone en duda la objetividad de los medios de comunicación, y cómo, al igual que La Parca, algunos periodistas pueden llegar a todo por una noticia que los haga aterrizar en CNN.

Salir de la situación que creó La Parca, junto a su banda, dentro de la Clínica no será fácil y menos cuando la traición interna, y la agenda oculta del Gobernador  sean los factores que desencadenen el final, uno que si somos honestos, no podía ser de otra manera, porque aunque para muchos de los personajes, La Parca es un héroe nacional, la realidad es que es un sicario con el que uno no puede identificarse.

 Lo reconfortante de esta película, además de la calidad de la cinta, sus escenas de persecución, la utilización del humor dentro de situaciones de tensión dramática, radica en la presentación de nuevos talentos de la actuación que ofrecen interpretaciones interesantes y que debe ser seguidas para conocer su evolución. Pero, y que malo que siempre hay un pero, habría que preguntarse si la actuación tanto de Zapata 666, cantante de Hip hop,  como de la mayoría de los integrantes de la banda de sicarios, es realmente una interpretación o una simple representación de  ellos mismos. Creo que veremos si realmente son actores con capacidad histriónica en las futuras cintas donde participen.

Dentro de esta banda de sicarios debo resaltar la actuación de “El Buitre”, Laureano Olivares, quien ya ha interpretado otros papeles en películas y telenovelas, porque se observa una búsqueda por destacar, y eso lo logra al cambiar su timbre normal de voz, y hacerlo más grave dándole a su papel otra dimensión y distanciándolo de sus otras actuaciones.

En el lado de los actores reconocidos, la interpretación de Erich Wildpret es interesante, porque rompe con ese patrón del médico tradicional, que respeta su juramento de Hipócrates, como bien lo hace el cirujano “gallego”, y, por el contrario, Wildpret llega a renegar de ese juramento, porque Hipócrates no estaba en un quirófano salvándole la vida a un “malandro” que a los días regreso y la dio un tiro a su salvador “porque esto es lo que yo hago, y eso lo que usted hace”.

Marisa Román ofrece una variedad de matices en su rol de la periodista, que van desde la típica comunicadora que usa sus encantos femeninos para lograr su objetivo, pasando por la profesional que rompe en cólera al saber que será sacada del aire por las presiones en el canal, o la angustia al saber que será otra de las víctimas de los sicarios, al igual que su camarógrafo, interpretado por Albi De Abreu, quien impresiona más por la caracterización física que por la actuación,  para culminar, en “paños menores”, cámara en mano registrando  la entrada final de los comandos de policía.

Otras actuaciones menos destacadas son las de Rolando Padilla, como el Gobernador,  Beatriz Vásquez, como la esposa del Gobernador, y Ana María Simón, como la presentadora de televisión, quienes, pese a su dilatada trayectoria como actores, no ofrecen nada nuevo en sus personajes, interpretaciones que no dejan de ser de telenovela, sin ninguna búsqueda para sus papeles. Aquí diría una amiga, que la responsabilidad también recae sobre el director Diego Velasco al no sacar mayor provecho de estos roles.

En el área de los personajes de la Policía, tanto el “Comisario Peña”, interpretado por Alejandro Furth,  como su compñaero, apodado el “El Gringo”, en la piel de Steve Wilcox,   ofrecen interpretaciones interesantes, que al igual que La Parca y su banda, muestren líneas de actuación que deben seguirse con detalle, porque pudieran ser esa cntera de nuevos actores que requiere tanto el ie nacional, como la televisión.

 Regresando al director de esta cinta, me gustaría saber cuánto del texto original, escrito por él y Carolina Paiz, debió sufrir modificaciones para concluir en lo que se ve en la pantalla, ya que en películas de acción siempre la producción sufre cambios porque una cosa es lo que se escribe y otra lo que el equipo de producción puede generar para enriquecer la trama.

La Hora Cero, como película, es una referencia al momento de hablar del cine nacional, etiquetado como violento, localista, de lenguaje altisonante, porque si bien es cierto que tiene muchos de los elementos que sirven de crítica para que muchos no asistan a las producciones nacionales, no es menos cierto, que el conflicto de la cinta puede ser situado en cualquier país donde haya sicarios, donde haya crisis médicas, y donde al protagonista no le importe nada con tal de cumplir su objetivo, que en este caso es salvar a un amor del pasado. Es una referencia, como lo fue en su momento Oriana, de Fina Torres, porque demuestra que en Venezuela sí se pueden hacer cintas de acción, con todo lo que implica, sin caer en la denuncia social panfletaria, tan típica del cine de hace algunos años, y  puede ser entretenida, dejando un mensaje, no tan evidente ni bandera, de la postura del director sobre un tema en especial, o al menos, esa es mi Visión Particular.

Post data

Normamente no hago referencias a otro blog u otros escritos, porque estas son mis puntos de vista, pero en este caso haré una excepción para que vean 10 razones  pra ver hora cero.      

Cine y música para recordar

Para nadie es un secreto que en la actualidad los temas musicales de las películas dejaron de ser un mero acompañamiento en la trama, para convertirse en protagonistas de las cintas, y en leitmotiv que  nos recuerda sensaciones y fragmentos de las películas, aunque hayan pasado los años.

La música representa el estado de ánimo de las personas, mientras que el cine nos cuenta una historia, nos refleja una época o sencillamente nos muestra una visión de un realizador, de un escritor o de un estudio.

La unión entre el cine y la música crea esa “comunión” entre las artes que siempre nos lleva a ver una película, sea en la salas de cine, o en la cada gracias a los “quemaditos” o las versiones originales que ofrecen las propias empresas cinematográficas

Todos tenemos nuestras preferencias musicales, al igual que todos tenemos nuestra predilección a la hora de ir al cine. No pretendo ser un erudito musical ni en materia de películas, simplemente comparto  algunas bandas sonoras que creo han marcado pauta y que espero que al verlas, gracias a Youtube, sonrían con el recuerdo de la sensación que tuvieron al ver la película, al escuchar, una y otra vez, esos temas o soundtrack, que quedan fijos en nuestra memoria y que al escucharlas, tal vez en repetidas ocasiones, o tal vez sin haberlas oído en tiempo, nos producen sensaciones, sentimientos, nos recuerdan un momento bueno, o malo, o a alguien  que estuvo y que ya no lo está.

Aquí mi selección de bandas sonoras de películas, afortunadamente no es la única, y espero que, como el mensaje a García, esto le llegue  a alguien que también quiera compartir sus Visiones Particulares sobre el tema

 

Un Clásico que sólo escucharla nos evoca ese tiempo de los gánsters

Un Canto a la Vida  en medio de una época difícil de una guerra

Un clásico de los vaqueros, gracias a Ennio Morricone.  Afortundamente no es el único 

Otro clásico del oeste, tal vez el más representativo y escuchado.  A muchos se le pone la piel  de gallina al escuchar este tema.

 

Que importa que se hunda el Barco si está este tema. Y pensar que James Cameron no quería incluirla porque tenía letra.

Sea en su versión de Excalibur o por ser un tema del “maligno” es todo un clásico

Una película sobre la Fe y una banda sonora que eriza

 

 Travolta rescatado por Tarantino, John regresó y se quedó

Todos quisimos subir aquellas escaleras. Gracias a Bill Conti

¿Cuántos salieron del cine dando pelea y queriendo comerse al mundo?

Un clásico ¿Infantil?

En televisión o en cine, UN CLÁSICO

Nunca tan pocas notas generaron tan tensión y terror, compuesta por Mike Olfield

Una muyyy personal, quienes me conocen saben que es mi película  musical preferida de todos los tiempos “Calles de Fuego”

Otra de “Calles de Fuego”, donde el héroe es el héroe y no hay discusión  

¿Quién fue a la playa luego de escuchar esto?

 

Un clásico deportivo, Olimpiadas con hombres de Honor

 

Muchas versiones de este tema, pero un sólo sentimiento

Una monumental película, banda sonora, actuaciones,  un verdadero clásico del cine musical, mejor que muchas otras versiones. la película fue dirigida por  Norman Jewison, protagonizada por  Ted Neeley, Carl Anderson, Yvonne Elliman & Barry Dennen

 

Ningún recuento de bandas sonoras estaría completo sin este tema

Una de Dirty Dancing

Patrick Swayze se nos fue pero nos dejó este legado para recordarlo, y llorar con él.

Estas no son todas,  pero si son sentidas y generadoras de recuerdos. Y Como dice el chiste aquel…  Hay más…

 

The Houseboy o mi pobre angelito versión gay

  

 

En el ciclo de cine de la diversidad se presentó la película The Houseboy, de Spencer Schilly, que trata sobre lo que en la comunidad gay, un houseboy es típicamente un gay más joven, mientras su anfitrión es uno más viejo, el hombre por lo general rico. Mientras allí puede o no podrá ser una relación romántica/física, una atmósfera de intimidad personal y el apoyo mutuo está en la base del arreglo. Tanto houseboys como anfitriones solos a menudo forman relaciones románticas/físicas fuera de la casa.

La historia de la cinta nos presenta a Ricky (Nick May), el tercer eslabón dentro de una relación de pareja con dos jóvenes adolescentes en sus treinta años.

Ricky cuidará las mascotas en el departamento de la pareja joven, pero en su soledad, y ahí es donde parece la versión porno gay de mi pobre angelito, Ricky entra a Internet en busca de encuentros callejeros, para contactar a alguien interesante. Entonces, la cinta toma un giro extraño, ya que en cada encuentro les dice a sus “huéspedes”, que él está planeando algo inoportuno y grandioso para navidad. Sin muchos rodeos, está planeando quitarse la vida, para que, con mucho melodrama al decirlo siempre, los inquilinos del apartamento lo encuentren sin vida

Pero sorpresivamente estos contactos callejeros no le responden con demasiado interés, al contrario, muchos se ríen, y otros no le creen, pero sucesivamente se vuelven más íntimos.

Pero como es una cinta muy edulcorada, el amor llegará al corazón del futuro suicida, que ha sido más que pervertido en toda la película, algo más del estereotipo contra la comunidad homosexual, y de la mano de un muchacho negro que conoce en una plaza, comenzará a replantearse sus deseos de fin de navidad, quedando al final del melodrama, como una idea que no llegó a concretarse, gracias al amor.

 Para mí, no es de las películas más recomendables del ciclo, pero esa es mi Visión Particular, así que mejor la ven y sacan sus conclusiones. 

No todas las Cheila le dan una casa a Maita

  

El tema del travestismo no es ajeno al cine nacional. Sin embargo, se puede afirmar, que esta vez, el tema es asumido con una gran carga de humanidad, que reivindica a quienes, habiendo nacido hombres, saben que la naturaleza se equivoca y luchan por lograr ser lo que en su interior son: Mujeres, con Mayúscula    

             Cheila. una casa pa’ Maíta fue la película ganadora del último Festival de Mérida.  Eduardo Barberena dirige la cinta, con guión del dramaturgo Elio Palencia. Obtuvo seis premios: mejor actriz de reparto (Violeta Alemán), mejor actriz (Endry Cardeño), mejor guión (Elio Palencia), mejor dirección (Eduardo Barberena), mejor película y premio del público.  

            La historia tiene como protagonista a Cheila, un alma femenina que nació en un cuerpo de hombre, interpretada por Endry Cardeño, de origen colombiano, y recordada en Venezuela como la Tía Laisa de la novela colombiana “Los Reyes”.  

            Cheila regresa a Venezuela, viene de Canadá acompañada de su novia, a buscar dinero para su operación de cambio de sexo; pero como siempre pasa en los países tropicales, y con realismo mágico más que evidente, se topa con la dura realidad.  

           Las navidades con la familia en la linda casa que, con esfuerzo, pudo regalarle a su Maíta, resultan toda una serie  de desaciertos encuentros, entre deterioro y ocupación por el caótico tropel de hermanos, cuñadas y sobrinos, lo que develará la dura verdad acerca de la relación entre ella y su familia.  

           Cheila anuncia en el seno familiar que logrará hacer realidad su sueño de cambiar su sexo y ser “una mujer total”, por lo que ahora es ella la que necesita apoyo económico de su familia, a la que siempre ayudó desde el exterior.

           Aura Rivas, José Manuel Suárez, Elodie Bernardeau, Luke Grande, Rubén León, Nelson Acosta, Freddy Aquino, Moisés Berroterán, Verónica Arellano, Carolina Torres, Glenis Colina, Guillermo Londoño, Víctor Soto y Rhandy Piñango, acompañan a Cardeño. La partitura musical y la producción estuvieron a cargo de Nelson Carranza. 

           El guión de Elio Palencia retrata un mundo de sacrificios, intolerancia y búsqueda de sí mismo, sin caer en el trillado tema de la corrupción, las drogas, la promiscuidad, solo por el hecho de ser pobres  y vivir amontonados, o porque Cheila nació mujer en un cuerpo masculino.

             Palencia se basa, en esta película, en su obra teatral “Quinta Dayana”, y  de acuerdo al director, Eduardo Barberena, “Es una película con un tema bastante difícil de tratar, pero es también muy franca, honesta, y no caricaturiza en ningún momento. Habla de esa dicotomía del mundo homosexual, donde por un lado hay una tragedia y por otro una farsa de la vida. Eso está transmitido ahí. Por otro lado pone en evidencia lo traumático y difícil para una familia cualquiera -que en este caso no es cualquiera, porque es una familia muy traumatizada- tener en su casa este personaje, un transexual”. 

          Para algunos de los presentes, en la función de preestreno, en el marco del 4to Ciclo de Cine de la Diversidad, que se presenta en el Celarg, esta película es una de las propuestas más arriesgadas de la última década, yo, por mi parte, no sé si es así, lo que si puedo destacar que reconforta encontrarse con un cine nacional maduro que puede tocar estos temas, sin caricaturizarlos, y con una estética interesante de ver, destacando que el sonido ha mejorado considerablemehte en comparación a otras cintas venezolanas. 

            Mi única crítica, porque no todo pueden ser flores, y menos en mi visión particular de las cosas, sería la escena de la violación,  no porque esté planteada o realizada, sino porque es un poco más de la imagen trillada que tenemos de la homosexualidad, aunque no por eso deja de ser algo que pasa en ese mundo, y en otros también. 

          En esta presentación en el Celarg, Endry Cardeño le dijo a Palencia, lo sé porque yo estaba al lado de Elio, que esta película era una reivindicación a la comunidad Trans, y que le agradecían este personaje, por lo que representaba para  ellos/ellas. 

           Como siempre hago, recomendaría que una vez que se estrene,  todos los interesados en el cine, bueno o malo, vean Cheila. una Casa pa Maita, y saquen sus conclusiones sobre el cine que se hace en la actualidad en Venezuela, porque, a lo mejor y nos sorprendemos.  

 Todas las imagenes son de www.cheilalapelicula.arts.ve